En el comercio electrónico, recoger los productos del almacén y empaquetarlos es solo una parte del trabajo. Una vez preparado el pedido, cada paquete debe clasificarse antes de su envío. Con los picos de demanda, en campañas como Black Friday o Navidad, el volumen diario puede alcanzar miles o decenas de miles de pedidos, y esta clasificación pasa a ser uno de los puntos más críticos de la operativa logística.
Cuando la actividad logística crece tanto, la clasificación se convierte en una tarea difícil de asumir solo con el aumento temporal de la plantilla. Por eso muchos centros de fulfillment utilizan sistemas automáticos capaces de identificar cada paquete y dirigirlo hacia su destino.
En lugar de revisar los paquetes uno a uno, como haría un operario, los sistemas automatizados hacen que cada envío circule por una red de cintas transportadoras donde escáneres identifican el código de cada pedido. A partir de ahí, se decide su destino y se desvía automáticamente hacia el punto de carga correspondiente.
Algunas empresas de comercio electrónico utilizan esta tecnología a gran escala.
JD Logistics, el operador logístico de la plataforma china JD.com, utiliza centros de clasificación altamente automatizados. En su centro en Kunshan (China), puede procesar hasta 9.000 pedidos por hora, una tarea que manualmente requeriría unos 180 trabajadores. Los paquetes se escanean, se clasifican por región y se agrupan automáticamente antes de cargarse en los camiones de reparto. El sistema decide a qué muelle debe dirigirse cada paquete según su destino.
Zalando, una de las mayores plataformas de comercio electrónico de moda en Europa, emplea en sus centros de fulfillment los denominados bag sorters, sistemas de clasificación en los que cada artículo se introduce temporalmente en una bolsa que circula por el circuito. En algunos centros, el circuito de clasificación puede albergar hasta 700.000 bolsas. Desde ahí, los artículos se envían a las estaciones de empaquetado y expedición.
El gran avance está en la capacidad de absorber volumen sin perder precisión. Clasificar miles de pedidos en pocas horas deja de depender del número de personas disponibles y es posible gracias a un flujo automatizado que mantiene el ritmo incluso en campañas de alta demanda.
El comercio electrónico está poniendo a prueba toda la operativa logística. En la última milla, los retos siguen siendo muy exigentes. Dentro del almacén, en cambio, la clasificación de pedidos puede fluir mucho mejor incluso cuando las compras online se disparan.