Durante años, hablar de Inteligencia Artificial (IA) en logística significaba hablar de proyectos piloto y pruebas con más titulares que impacto real. Ese escenario ha cambiado. En 2026, la IA ya forma parte de la operativa diaria de muchas cadenas de suministro y se emplea para resolver problemas muy concretos, no para alimentar promesas futuristas.
No se trata tan solo de decir que se usa IA, sino de aplicarla bien en el día a día. Para eso, hay que ponerla en marcha allí donde aporta un valor inmediato.
En la práctica, la IA ya se utiliza en tareas como estas:
Este uso tangible separa a una cadena de suministro rígida de otra capaz de adaptarse cuando algo se desvía del plan.
Amazon es uno de los ejemplos más claros de uso real de la IA en la optimización operativa. Sus sistemas combinan datos históricos y en tiempo real para prever el nivel de demanda y decidir con antelación dónde debe estar el stock, cómo organizar la preparación de pedidos y qué recorridos seguir en la entrega.
El objetivo es claro: absorber picos de pedidos sin sobredimensionar la red logística y mantener la fiabilidad operativa cuando hay mucho volumen de trabajo.
En transporte, UPS utiliza su sistema ORION para planificar las rutas de reparto. El algoritmo decide cada día la secuencia óptima de paradas para cada conductor, teniendo en cuenta tráfico, número de entregas y condiciones reales de la carretera.
Desde su despliegue a gran escala en Estados Unidos, en 2016, ORION ha permitido eliminar alrededor de 100 millones de millas al año, reducir de forma significativa el consumo de combustible y mejorar la fiabilidad de las entregas en una red que opera decenas de miles de rutas diarias.
La diferencia no está en tener más tecnología, sino en tomar las decisiones correctas en el momento adecuado. Las cadenas logísticas que integran IA en su operativa diaria no esperan a que el problema sea evidente: lo detectan antes y actúan con margen de tiempo.
En mercados caracterizados por la variabilidad y los picos constantes, trabajar con previsión se traduce en una logística más eficiente y rentable, y hace posible una mejor experiencia para el cliente.